Relaciones obreras en el Poste-Franco el Periodo

El régimen de Franco acabó entre una ola de fermento del obrero y la actividad de la huelga considerable. A la represión brutal no le bastaba ya inhalar fuera descontento social a través de 1975, cuando la belicosidad del obrero agobió un cada vez más el dysfunctional OSE y los patrones forzados para negociar directamente con representantes del semilegal las uniones independientes. Las olas de la huelga que coronaron entre 1974 y 1976 coincidieron con los aumentos de precio de aceite grandes que empezaron en 1973. La élite política del país, porque se puso en limpio con la transición a democracia parlamentaria, prestó atención sólo de paso para laborar inquietud y al deterioración creciente de la economía. Los cambios institucionales de este periodo no habían establecido cauces todavía para el trato de colectividad, ni la maquinaria consultiva existió para negociar pautas del sueldo generales.

Obreros industriales, habiendo compartido inadecuadamente de la prosperidad creciente de años más tempranos, la inflación creciente notada y buscó recuperar tiempo perdido a pesar de montar dificultades económicas. Una explosión del sueldo virtual tuvo lugar como obreros y sus portavoces del semilegal extrajo aumentos de la paga grandes de sus patrones. De 1974 a 1976, rosa de los sueldos muy más rápidamente que hizo el costo de vivir. Analistas estimaron que que el sueldo aumenta por esos años promedió 20 a 30 por ciento por el annum. Los mandos del precio manejaron guardar bien inflación debajo de estos niveles, por lo menos durante un tiempo. Las ganancias rechazaron grandemente, mientras el componente del sueldo del ingreso nacional de España subió empinadamente--a través de cuatro el porcentaje apunta entre 1974 y 1975. El rendimiento se mantuvo a los niveles bastante normales, como niveles del sueldo aumentados llevados a crecimiento rápido en consumo, pero los factores del depressive tenían un efecto adverso pronto en la economía. El desempleo subió de un insignificante 2.5 por ciento en 1973 a 8.5 por ciento en 1979, y después de esto continuó subiendo firmemente.

Los sindicatos libres se legalizaron formalmente el 28 de abril de 1977, y el primero poste-Franco elecciones parlamentarias que se sostuvieron el junio siguiente vieron Suarez y su Unión del centro-derecho del Centro Democrático (Unión de Centro Democratico--UCD) surja victorioso, pero con sólo una pluralidad de los asientos parlamentarios. En 1977 de octubre, el gobierno y fiestas de oposición estaban de acuerdo en un paquete económico, los Pactos de Moncloa. El pacto fue diseñado prevenir deterioración económico más allá y comprar tiempo mientras el país esperó el referéndum del octubre en la nueva 1978 Constitución. Los pactos requirieron un 22-percent techo de aumento de sueldo. Esta figura estaba debajo de la proporción de inflación, y significó una reducción en poder adquisitivo popular. En 1979, sin embargo, el acuerdo general de gobierno-labor se acabó; la política partidaria reasumió, cuando las uniones buscaron ajustes del sueldo que eran por lo menos igual a aumentos en el costo de vivir.

El Estatuto de los Obreros, adoptó en 1980 de marzo, los derechos del sindicato articulados como garantizado por la Constitución. El estatuto eliminó intervención gubernamental directa en relaciones obreras. También incluyó provisiones para las normas del salario mínimo, para el acceso al seguro social consolida, y para una delineación de la naturaleza contractual de acuerdos del sueldo. Concilios de trabajos democráticamente elegidos (comites de la empresa) se estableció como portavoces para los empleados, y se dieron uniones la responsabilidad por llegar a industria-ancho, y a los acuerdos del sueldo locales.

Durante los años setenta, el retroceso económico de España y la situación crítica que confrontan muchas empresas llevadas al establecimiento de contratos sociales implícitos o explícitos en los que el gobierno, patrones, y uniones participaron. Las uniones tendieron a aceptar refrenamiento del sueldo, y ellos aumentaron productividad a cambio de seguridad del trabajo mejorada y para promete crear más oportunidades del trabajo. En 1980 el UGT y la Confederación española de las Organizaciones de Patrones (Confederacion Espanola de Organizaciones Empresariales--CEOE) negoció un pacto llamó el Acuerdo de Armazón de Enterrar-confederación (Acuerdo Marco Interconfederal--AMI), incluyendo estos rasgos. El acuerdo puso el modelo para 800,000 compañías. Estas compañías tenían una fuerza obrera agregado de 6 millones de personas, o la mitad de la población económicamente activa del país.

El UGT y los CCOO han estado comprometidos en una rivalidad feroz por hegemonía en el movimiento obrero desde la muerte de Franco. El forcejeo ha tenido ramificaciones políticas fuertes porque el UGT sirvió como el brazo del sindicato del PSOE gobernante, y el CCOO fue controlado por el Partido comunista de España (Partido Comunista de Espana--PCE) y a través de otros grupos de astilla de comunista. En las 1978 elecciones para los miembros de los concilios de trabajos, el CCOO eligió 34 por ciento de sus candidatos, comparó con el los 20 por ciento de UGT. Por 1980, sin embargo, la marea empezó a volverse, y el UGT tuvo éxito elegiendo cerca de 30 por ciento de sus partidarios, después de haber hecho incursiones en CCOO que vota fortalezas. La decisión de un número grande de afiliados de USO para también unir con el UGT reforzó su fuerza. En 1982 el UGT manejó afilar fuera el CCOO por un 36 por ciento a 33 margen del por ciento, y en la elección subsiguiente, contuvo el 1986 de octubre-diciembre, ganó un 4 porcentaje extenso apunta y almacena un total de 41 por ciento, mientras el CCOO sólo adelantó ligeramente a 34 por ciento. El la fuerza de UGT se concentró en empresas más pequeñas, considerando que el la popularidad de CCOO adelantó en compañías del público-sector y en el sector banca. En los tarde 1980s, el CCOO dominó los concilios de trabajos en todas las compañías principales de INI, salvo el monopolio del tabaco. El ELA-STV continuó manteniendo su posición como la sola organización de labor más grande en la región vasca, pero fue seguido estrechamente por el UGT.

No largo después de venir a impulsar en tarde 1982, el gobierno Socialista se embrolló cada vez más en una relación acre con el UGT igualmente socialista. Para adelantar su programa para la restructuración industrial y para el revitalization de la economía para preparar para la integración en la CEE, el gobierno lo consideró necesario dar fuerza a refrenamiento del sueldo, llevar a cabo reducciones del personal de gran potencia en varios compañías del público-sector, limitar gasto social, y para permitirles latitud mayor a los patrones contratando, disparando, y despidiendo a obreros. A cambio de la docilidad y los sueldos bajos, obreros durante la era de Franco recibieron seguridad del trabajo perpetua virtual y lo hacen prácticamente imposible para los patrones comprometer en cercenamiento del personal; sin embargo, una economía del libre-mercado, sobre todo uno se unió a la CEE, requirió la eliminación de este estado del empleo rígido--una meta a la que el gobierno de Gonzalez estaba acercándose gradualmente. Aunque las tales medidas contribuyeron al estampido económico de los tarde 1980s, ellos socavaron el lugar de sindicatos en serio. Además, se incensaron militantes obreros para encontrar eso en 1987 compañía gana aumentado grandemente--un promedio de 40 por ciento--mientras el gobierno continuó insistiendo en refrenamiento del sueldo. El dos-año Acuerdo Económico y Social que cubrió sueldos y las materias relacionadas y fue firmado por el gobierno, patrones, y obreros, expiró al final de 1986. Después de esto, los esfuerzos gubernamentales por persuadir uniones para aceptar una polvera de bolsillo social fallada debido a insistencia de la unión en sueldo aumentan apreciablemente más alto que aquéllos propuestos por el gobierno y debido a oposición de la unión para llevar más allá reducciones del personal en empresas estatales que operaron a unpérdida. El resultado era ese renovaciones de contrato de unión en temprano 1987 llevados a un resurgimiento de disputas obreras y a un aumento en el número de obstrucciones de trabajo.

Los sindicatos entraron el poste-Franco la era con gran prestigio y los número de miembros grandes. Según las uniones, su número de miembros combinado sumó 3 millones de obreros. Desde entonces, sin embargo, la labor organizada ha perdido fuerza firmemente debido al desempleo creciente y limitaciones en aumentos del sueldo. Como una consecuencia, la mayoría de los obreros profesó simpatía y considera para las uniones, pero alguno molestó para pagar deudas. En los tarde 1980s, probablemente menos que 15 por ciento de todos los obreros poseyó tarjetas de la unión. No obstante, una proporción muy más grande consideró llamadas de la unión durante las negociaciones para los acuerdos económicos y participó en huelgas y otras acciones del jobrelated.