|
RECURSOS HUMANOS A lo largo de mucho del vigésimo siglo, ha habido un cambio dramático en la composición de la población española y en la naturaleza de su empleo. Tan tarde como los a ños veinte, se concentraron 57 por ciento de la población activa de España en agricultura. Durante los próximos 30 años, el número de las personas empleado en este sector se cayó a través de sólo 10 por ciento. Empezando en 1950, sin embargo, la porción del sector de la fuerza obrera se cayó por cerca de 10 por ciento cada década, para que por los tempranos 1980s su porción se hubiera encogido a aproximadamente 15 por ciento. Aun después de la transformación económica en los años sesenta y el primero la mitad de los años setenta, el empleo agrícola continuó cayéndose firmemente--por un estimó 4 por ciento por año entre 1976 y 1985. Migración de las regiones rurales a las áreas donde el empleo estaba disponible llevó a la despoblación virtual de varios pueblos rurales y provincias, sobre todo aquéllos en el medio del país (vea Migración, ch. 2.)
La evolución en el tamaño y la composición de la población del funcionamiento ofreció un índice al proceso de la modernización del país. Desde los años veinte, el número de obreros empleado en industria y servicios había doblado virtualmente. La porción de industria de la fuerza obrera había ido de aproximadamente 20 por ciento en 1920 a un punto alto de 38 por ciento en 1975 después de los que había empezado a rechazar y había dejado caer a 32 por ciento a través de 1985. El sector de servicio había crecido firmemente, de 20 por ciento de la fuerza obrera en 1920 a 52 por ciento en 1985, sólo rechazando durante el yermo años cuarenta. Había superado el sector industrial al final de los años del estampido en los mid1970s, cuando consideró para aproximadamente 40 por ciento de la trabajo-fuerza. A pesar de la depresión económica del 1975-85 periodo, el sector de servicio creció fuertemente--una indicación del desarrollo de España hacia una sociedad postindustrial y su parecido creciente a las estructuras económicas de otro Oeste los países europeos.
España ha sido bastante constante en la porción de su población activamente involucrado en la economía. Para todos el vigésimo siglo, sólo encima de uno-tercero de la población o ha tenido un trabajo o ha estado buscando uno. Un punto alto se alcanzó en 1965, cuando 38.5 por ciento de todos los españoles estaban en la fuerza obrera. Durante los años ochenta, la figura cubrió con las alas a aproximadamente 33 a 34 por ciento.
Comparado con otro Oeste los países europeos, sin embargo, que España ha sido distinguida por la participación baja de mujeres en la fuerza obrera. En 1970 sólo 18 por ciento de las mujeres del país eran empleado, comparado con 26 por ciento en Italia y 30 a 40 por ciento en Europa norteña. Durante los años ochenta, el empleo hembra aumentó, pero las mujeres todavía hicieron a menos de 30 por ciento de la población económicamente activa, considerablemente menos de ellos hizo en Finlandia, por ejemplo, donde casi la mitad de todos aquéllos empleó era hembra y donde los tres-cuartos de todas las mujeres trabajaron fuera de la casa. La participación hembra en el mercado obrero estaba aumentando en el segundo la mitad de los años ochenta, y había saltado 2 por ciento entre 1985 y 1987, cuando, según un informe de OCDE, alcanzó 29.9 por ciento en mid-1987. El Pais, un periódico respetado, informó eso había 3.5 millones de mujeres en la fuerza obrera de 15 millón al final de 1987 de los que les dieron una porción aproximadamente 32 por ciento del total. |