El cálculo medieval
de la longitud geográfica
y la ciencia
islámica
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En el
presente artículo José Antonio Hurtado explica el sistema de
cálculo de la longitud geográfica que desarrolló
la cultura Islámica Medieval. El interés del artículo
reside en que dicho sistema se perdió en la
Edad Moderna y desde entonces siempre se ha tenido como imposible que
existiera dicho cálculo. El
artículo, esencialmente científico, puesto que estamos hablando de
ciencia Islámica, y que puede ser de difícil lectura para la
mayoría de lectores que no conozcan algo de trigonometría, es, no
obstante, de interés general para conocer hasta donde llegaron los
conocimientos de una cultura que fue capaz de realizar cálculos que
todavía hoy en día se dan como "imposibles". |
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Introducción El tema de la
navegación Antigua y Medieval es un tema realmente confuso debido a
la cantidad de conocimientos diversos que exige, y a la necesidad de
situar en cada época el nivel de
conocimiento existente, y además se parte siempre de una falsa
premisa en la que llega a caer hasta mi admirado Julio Rey Pastor: “Por tanto, los
círculos paralelos de la esfera, por se ortogonales a los meridianos,
es decir, líneas de viento 90. Esa premisa es
falsa, los paralelos no son perpendiculares a los meridianos; dado un
meridiano y un paralelo cualesquiera son perpendiculares los planos
que contienen a las sendas curvas, pero no son perpendiculares las
propias curvas entre sí, lo que significa
que si situamos una Rosa de los Vientos en la intersección del
meridiano con el paralelo, orientando la dirección SN de la Rosa con
la dirección del meridiano, la dirección WE que nos marca el
instrumento náutico no es la del paralelo. Este error que tiene su
origen en el Renacimiento se lleva repitiendo más de 500 años sin
que ningún matemático, astrónomo, marino, o cualquiera que posea
los conocimientos necesarios para descubrirlo se halla percatado, y
sin embargo era una premisa que tanto la ciencia Antigua como
Islámica tenían perfectamente clara. ¿Cuál es la curva perpendicular a un meridiano por uno de sus puntos?.
Tomemos el plano que define al meridiano, nos corta al plano del
Ecuador según una recta, y ambos planos son perpendiculares, por el
centro de la esfera trazamos una perpendicular al plano del meridiano
y que esté contenida en el plano del Ecuador, dicha recta nos
cortará al Ecuador en dos puntos P y P’ (Fig.-1) situados
exactamente 90º a
la derecha y a la izquierda de la intersección del meridiano con el
Ecuador. El círculo máximo de la esfera que pasa por los puntos P, P’
y el punto del meridiano donde nos hemos situado, es la línea
perpendicular al meridiano en dicho punto; eso significa que para un
meridiano dado el Este y el Oeste son dos puntos fijos situados sobre
el Ecuador y a 90º de la intersección de éste con el meridiano de referencia, y no una
dirección hacia el infinito como se asume con la interpretación
tradicional de que paralelos y meridianos son perpendiculares. En
definitiva, una navegación hacia el Este o hacia el Oeste partiendo
desde un punto cualquiera no es una navegación en el sentido del
paralelo que pasa por el punto de partida, si no una navegación que
sigue una línea perpendicular al meridiano que pasa por el punto
inicial. Como se ve la diferencia es fundamental y muy significativa
en el caso del Primer Viaje Colombino. |
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La navegación: Desde un punto de
partida (que llamaré O en adelante) situado sobre un meridiano, la
circunferencia que pasa por O, P y P’ es una línea que en
matemáticas se llama ortodrómica y que es la curva que une O con P
haciendo que la distancia sea mínima. El resto de Vientos de la Rosa
forman con dicha curva ángulos constantes y se obtienen girando el plano que
contiene a la circunferencia que pasa por O, P y P’ alrededor del
eje O y su opuesto en el meridiano O’ el numero de grados que forma
el viento, de tal forma que cuando lo giramos 90º
obtenemos nuevamente el meridiano(Fig.-2). Por tanto los Vientos marcados
por la Rosa son direcciones ortodrómicas sobre la superficie de la
Tierra. |
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Fue Nunes en el
siglo XVI quien partiendo del error señalado estableció que los vientos cortaban a los meridianos con ángulos constantes
y que por tanto la curva que se seguía al seguir la dirección de los
vientos era una loxodrómica, y todavía en el lenguaje marinero el
rumbo por definición es el ángulo que forma
el eje de crujía de la nave con el meridiano local, y se navega (o se
intenta navegar) a rumbo constante. Otra situación distinta es que la
brújula marcando el norte magnético facilite la navegación a rumbo
constante manteniendo el ángulo que forma
el eje de la nave con el meridiano magnético. Todo esto era conocido
perfectamente por la cultura Islámica y las malas traducciones de
Regiomontano y sus discípulos así como
errores como el que acabo de revelar han hecho que haya llegado hasta
nuestro días el mito de que el cálculo de la longitud geográfica en
el Medievo era imposible; voy a demostrar como la matemática generada
por el mundo musulmán lo hizo posible. |
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Vamos a suponer una
embarcación que parte desde un punto O y va a navegar a rumbo constante manteniendo siempre el mismo ángulo de
intersección que vamos a suponer con el meridiano magnético local, a
lo largo del día, el piloto con su experiencia va determinando las
velocidades de la nave cuando lo cree conveniente mediante la cuerda
de nudos o cualquiera de las salmodias conocidas desde antiguo, de
forma que al caer el Sol y merced al tiempo medido por ampolletas
puede estimar la distancia navegada, (a la que llamo d) pero además,
justamente en la puesta del Sol, o en el amanecer puede determinar exactamente el ángulo que forma
el eje de la nave con el meridiano local ( w, más adelante explicaré
como), aunque para ello necesita determinar la latitud mediante el
astrolabio o el cuadrante y la situación de una estrella visible y
conocida. Con todos estos datos medidos (latitud) y estimados
(distancia navegada y ángulo constante de la navegación), el piloto
asimila que ha navegado siguiendo una ortodrómica en vez de una
loxodrómica (lo que se viene haciendo desde hace centurias), y tiene
el triángulo esférico que se señala en la Fig.-3. Llamando l a la
diferencia de longitudes entre los dos meridianos, las ecuaciones de
la trigonometría esférica conocidas desde Menelao. Obvio es explicar
aquí que fueron los
musulmanes los que expresaron la relación descubierta por Menelao en
la forma que está escrita más
arriba, pero también descubrieron la forma de resolverla directamente
a través del álgebra clásica derivada de Euclides sin necesidad de
acudir a las famosas Tablas Trigonométricas y ni muchísimo menos a
los logaritmos como afirma algún que otro tratadista. La solucion
islámica a la relación de
menelao mediante el álgebra euclidiana La matemática
Islámica fue la que desarrolló lo que hoy conocemos como funciones trigonométricas (seno, coseno,
tangente y sus inversas) partiendo de las relaciones entre la longitud
de un arco de circunferencia y el segmento de cuerda que une los
extremos de dicho arco. El cociente de ambas longitudes ya fue
desarrollado por Ptolomeo en el siglo II de nuestra era y calculó
unas Tablas en las que la longitud del arco se medía en grados, y
aumentando dicha longitud de medio en medio grado hallo su cociente
con el segmento de cuerda correspondiente con una precisión de siete cifras
decimales exactas. |
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Los matemáticos árabes tuvieron la
gran genialidad de definir lo que hoy se conoce con el nombre de “líneas
trigonométricas” que permitían representar las funciones definidas como segmentos en
relación con el arco, definidas todas ellas sobre una circunferencia
de radio unidad lo que hace que la longitud del segmento sea
exactamente igual al valor de la función. En la Fig.-4 se puede ver el arco AB, si tomamos la línea OA como eje de
simetría y trazamos los simétricos del mencionado arco, y de la
recta BC la relación entre la longitud del arco y de la cuerda es el
desarrollo de las Tablas Ptolemaicas que ya he comentado, pero el
cociente entre ambos es idénal cociente entre el semiarco (que es el
representado como AB) y la semicuerda AC. Se define como: AC = seno del arco
AB OC = coseno del
arco AB AD = tangente del
arco AB FE = cotangente del
arco AB OD = secante del
arco AB OE = cosecante del
arco AB En esta forma
fueron definidas inicialmente las líneas trigonométricas, como
representación de las funciones del mismo nombre, en función de la
longitud del arco, de ahí que las funciones
inversas (incluso hoy en día) comiencen como arco cuyo seno, coseno,
tangente es... Más adelante, en
el Renacimiento se llegará a
la igualdad de que el arco es equivalente al radio por el ángulo, y
como las líneas trigonométricas se han definido en la circunferencia
de radio unidad tendremos que: a = 1 x arco AB =
arco AB Con lo que las
ecuaciones de más arriba quedarían en su forma actual: AC = sen a Como conocemos los
ángulos a, rumbo estimado para la navegación, CB Complementario
de la latitud (también llamada colatitud) del punto de medición, y
el arco navegado d, podremos resolver la ecuación. Se puede ver que estoy asimilando el arco navegado a los ángulos pero es que otra de las
grandes genialidades de los matemáticos y astrónomos musulmanes fue
la de establecer el radio de la Tierra como unidad, con lo que la
geometría esférica tenía como equivalentes los arcos y los ángulos y todos se medían utilizando el sistema
sexagesimal que Ptolomeo introdujo de los Babilonios |
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La Fig.-5 nos va a
ayudar a resolver el problema; suponemos que se parte desde el puerto
O con la dirección Sueste 4ª del Este, tras una jornada completa de
navegación el piloto ha determinado el ángulo de navegación media a desviado del rumbo original debido a
vientos y corrientes, sobre un cuadrante como el de la figura traza el ángulo y obtiene
los puntos A y A’; la medida de la latitud nos proporciona el valor
de la colatitud CB que llevado al cuadrante permite trazar
los puntos C y C’; por último la
estimación de la distancia d transportada así
mismo al cuadrante permite dibujar los puntos D Y D’. Teniendo en cuenta
todo lo explicado sobre las líneas trigonométricas la ecuación de
más arriba. La ecuación
trigonométrica se ha transformado en una ecuación algebraica
euclidiana que nos dice que la razón del segmento desconocido OX al
segmento D’D es la misma que la razón entre los segmentos OA’ y
CC’, la resolución de dicha igualdad utilizando los elementos
clásicos se puede contemplar en la Fig.6. |
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Se prolonga la
recta A’A en la dirección
Sur y por el punto C se traza una perpendicular a dicha recta
prolongada hasta que ambas se corten en el punto C” , cumpliéndose
la igualdad entre los segmentos A’C” y CC’. El punto C” se une
con el origen O y desde el punto D se traza una perpendicular a la
recta AA’ de forma que nos corte a la recta OC” en el punto D”.
Por D” se traza una paralela a AA’ que nos corta al eje horizontal
en el punto X y a la circunferencia en un punto no nominado. El
segmento D”X será igual
al segmento D’D; aplicando el Teorema de Tales. Que es la ecuación
que queríamos resolver, por tanto, el arco señalado en la figura 6
como l nos da el valor de la longitud en el punto donde se ha medido
la latitud, con lo que queda perfectamente demostrado que la ciencia
Islámica era capaz de resolver el problema del cálculo de la
longitud perfectamente y de acuerdo con la más pura tradición
matemática griega, la búsqueda de la solución a dicho problema
arranca a mediados del siglo XVI con una competencia entre Nunes y
Santa Cruz lo que prueba que la solución era desconocida por el pleno
de la Cristiandad y únicamente
algunos elementos concretos de ella fueron en su tiempo capaces de
conocerla (Cristóbal
Colón es un caso), y a lo largo de todos estos siglos ningún tratadista pasando por Newton,
Gauss o Rey Pastor dieron con ella. Como se ha podido
comprobar he tomado deliberadamente un valor de d pequeño con lo que
se ha obtenido un valor de l también pequeño, ¿por qué?, para poner en evidencia las dificultades del método cuando se
trabaja con él en navegaciones reducidas y para poner nuevamente de
relieve la diferencia entre el Islam y la Cristiandad, el profesor
Laguarda Trías afirma que: “El control
dimensional inferior al medio centímetro era desconocido en la Edad
Media.... .... los
cartógrafos medievales se veían en figurillas para representar las
10 millas mediante espacios del orden de los tres milímetros. Pero el admirado
profesor no ha hecho mas que estudiar pergaminos y se ha olvidado que
el mundo musulmán utilizó el
papel cuyas técnicas de producción importó desde China desde los primeros tiempos, y así Játiva tenía una
fábrica en los tiempos del califato de Córdoba capaz de abastecer
las necesidades de Al Andalus, y trabajando con papel se podía lograr
en el mundo islámico la misma precisión con la que podían trabajar
los delineantes sobre el tablero de dibujo a mitad del siglo XX, lo
que no quiere decir que para ángulos pequeños el sistema proporcione
una precisión razonable, pero desde luego tenían formas de resolver
estos casos.
Tras un período de
navegación un piloto musulmán experimentado, y debidamente formado
estaba en condiciones de conocer con bastante aproximación su
posición en el sistema que actualmente llamamos de longitud y
latitud, pero su problema era ¿qué rumbo debía
dar al timonel para el siguiente período de navegación?; es lo que
se llama “el problema del
navegante”, y por supuesto que conocía la solución. El problema del
navegante Anteriormente he
supuesto que la nave se dirige a un punto concreto F desde el origen O
y que la línea OF es el viento Sueste 4ª al Este, transcurrido el
primer período de navegación se ha alcanzado el punto B del que
conocemos la diferencia de longitud con respecto al meridiano inicial
que pasaba por O; si en el punto B se conoce el ángulo w que el eje
de la nave forma con el meridiano local, al conocer el ángulo l del
meridiano local con el de partida, se conoce la dirección
del eje de la nave con respecto al meridiano de partida, y por tanto
el rumbo que se debe de dar al timonel para el siguiente período de
navegación de forma que la proa se oriente directamente hacia F,
puerto de destino. Así que es necesario
resolver el problema de determinar el ángulo del eje de crujía con el meridiano local, (cuestión que ya
había enunciado anteriormente y cuya solución pospuse) para resolver
el problema del navegante. Vamos a situarnos
mentalmente en medio del mar con la nave; a nuestro alrededor
observamos un horizonte que parece plano y está a punto de amanecer, sabemos que el Sol va a salir
aproximadamente por el Este, pero eso es así
únicamente los días equinocciales, esos dos días el Sol sale
exactamente por el Este y se pone sobre el Oeste y el Sur queda
exactamente 90º a la derecha del
punto del nacimiento, ese arco que se llama azimut tiene justamente
ese valor; pero si estamos
pasados varios días el equinoccio de otoño (por ejemplo) el azimut
en el momento del nacimiento solar es menor de 90º,
y el astro sale en un punto más próximo al punto Sur; si el día es
pasado el equinoccio de primavera el punto de salida se “aleja”
del Sur y el azimut vale más de 90. Conocido el día en
relación con el día del equinoccio el punto exacto por donde sale el
Sol (o por donde se pone) es función de la latitud del punto de observación, al igual que la declinación
que podemos considerar como el ángulo que forma el plano del Ecuador con el plano que pasando por el
centro terrestre pasa a su vez por los puntos del horizonte por donde
sale y se pone el Sol. Estos parámetros de fecha, declinación,
latitud y azimut se encuentran relacionados entre sí;
en primer lugar una curva que recibe el nombre de analema nos permite
conocer la declinación en función de la fecha, con base en la mencionada
cúrvale “astrolabio
analemático”, instrumento musulmán del siglo X permitía efectuar la corrección
de la altura de un astro
sobre el horizonte trasformándola en altura del astro sobre el
Ecuador, la segunda relación entre los parámetros mencionados es una
ecuación descubierta por los astrónomos musulmanes que los
navegantes conocen perfectamente y que expreso aquí plos
momentos de la salida. Por lo tanto, al
anochecer o al atardecer se mide la latitud, sabiendo los días
transcurridos desde el último equinoccio
la analema nos da el valor de la declinación y sabemos si el Azimut
debe ser mayor o menor de 90º, y resolver la
ecuación anterior es exactamente igual que resolver la ecuación que
nos daba el valor de la longitud, se utiliza el mismo sistema, con lo
que conocemos para la posición de nuestra nave el ángulo que va a formar el Sol con el meridiano local cuando salga tras el
horizonte, así que
en el momento que el astro está
a mitad de su “salida” podemos determinar exactamente la dirección del meridiano
local, y ángulo
que forma el eje de la nave con respecto a dicho meridiano; al ser
conocido el ángulo del meridiano local con el meridiano de partida
estamos en condiciones de dar el rumbo de timonel para aproar en la
dirección debida con respecto al meridiano de salida y continuar
nuestra navegación. Parece un poco
complicado recurrir a éste sistema si la nave lleva una brújula,
pero éste sistema garantiza que se navega siempre con
respecto al meridiano geográfico de partida y se obvia el problema de
la declinación magnética, y como se puede leer en el “Diario”
colombino los días 13 y 17 de septiembre el Almirante el Almirante
marcó el norte al
anochecer y al amanecer, señal que él sabía como corregir el problema, y es además una constante de dicha
narración dar las distancias navegadas por el día y por la noche lo
que le permitiría utilizando éste sistema navegar siempre con rumbos constantes respecto al meridiano
origen, siendo ese uno de los secretos que mejor guardaba pues en su
época y posterior esa forma de navegar se perdió totalmente, de ahí las continuas alabanzas que a lo largo del tiempo ha
recibido el “genial
marino” que siempre sabía encontrar el rumbo exacto para dirigirse
a cualquier puerto. Un último detalle
es saber que la posición del Sol en el amanecer y en el anochecer es
una posición aparente debida a la refracción de los rayos solares en
la atmósfera, pero ya Ptolomeo tiene un tratado de
óptica donde intenta deducir las leyes de la refracción para poder situar
correctamente la declinación, en la Cristiandad fue Roger Bacon quien
continuo con dicho estudio, pero la ciencia islámica fue nuevamente
la que sentó las
bases de su desarrollo. Conclusiones Sobre el plano del
horizonte N, S, E y W son direcciones ortogonales, y sobre la
superficie de la Tierra también, pero la dirección EW no está contenida en el paralelo local, lo que quiere decir que
cuando se establece una proyección conforme entre los rumbos de la
Rosa de los Vientos sobre el horizonte, y los mismos rumbos sobre la
superficie de la Tierra, los puntos de igual latitud que el punto
origen no están alineados según la dirección WE del plano, y los
puntos que están sobre un mismo meridiano tampoco están situados
según una recta perpendicular. Todo esto es
perfectamente detectable en la cartografía medieval de los llamados “portulanos” donde
la línea del paralelo 36 que une el estrecho de Gibraltar con Rodas
forma siempre un ángulo con la
dirección WE, tal y como es detectable en el plano de Juan de la Cosa
al que según los testigos de los Pleitos Colombinos el propio Colón
le enseña cartografiar, lo que demuestra que utilizó en sus viajes el sistema de navegación aquí expuesto. Demostrar completamente que los portulanos
tienen sus raíces en la cultura islámica tomando valores tabulados
de un sistema de coordenadas cartesianas ortogonales definido para
cada punto por la latitud y la distancia a un meridiano origen es el
resultado de aplicar la forma de navegar que acabo de narrar. La segunda
conclusión es que éste sistema de control de navegación no es un
sistema para navegar por el Mediterráneo, allí las variaciones de latitud son del orden de la unidad y por lo tanto el
navegante siempre se va a enfrentar a mediciones de ángulos pequeños
con lo que resulta mucho más practico trabajar sobre cartas de
navegación proyección conforme de las coordenadas de los puertos de
salida y llegada lo que da aproximación suficiente navegando siempre
según las direcciones de los Vientos de la Rosa. Este sistema de
control es ideal para las travesías oceánicas como demuestra el
Primer Viaje de Colón, ahora ya sabemos como lo pudo hacer y la ruta
seguida, la cuestión que resta pendiente es ¿cuándo fue realizada dicha ruta por primera vez?.
Insisto únicamente la ciencia Islámica estuvo en condiciones de ir,
regresar, y plasmarlo en una ruta que pudiese ser seguida por otras
embarcaciones, las historias de
vikingos y similares no tienen ningún argumento científico que las
sustente. |
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