Desencanto con Dirección de UCD

El cambio político era en marcha. El UCD era una unión que abarcó una gama amplia de aspiraciones políticas frecuentemente incompatibles. El conflicto interior se había puesto sordina a en el interés de mantener unidad de la fiesta para proteger la transición a democracia. Cuando las 1979 elecciones parecían afirmar esta transición, las tendencias del centrífugo rompieron suelto. En los meses subsiguientes, el centro-derecho que UCD movió más lejos al derecho, y sus miembros más conservadores eran en aumento críticos de los compromisos de Suarez con la oposición de PSOE en problemas políticos y económicos. Al mismo tiempo, los segmentos grandes de la población eran frustrado que Suarez no produjo un programa de la reforma más completo para eliminar los vestigios de instituciones autoritarias y prácticas.

El fracaso de Suarez para tratar decididamente más allá con el problema regional corroyó su popularidad. Las medidas policíacas represivas se encontraron erupciones en aumento virulentas de terrorismo vasco, y la escalera de caracol continuada de represión y terror contribuyó a una impresión creciente que el gobierno era incompetente. La violencia de la montura más allá exacerbado las relaciones de Suarez con el ejército que ya era colado debido a su legalización del PCE. Líderes del ejército que sólo habían aceptado de mala gana reformas políticas fuera de lealtad a Juan Carlos crecieron en aumento hostiles al régimen democrático como terrorismo de ETA intensificado. Una parcela del golpe había sido descubierta por el otoño de 1978, y la posibilidad de subversión militar continuó siendo una amenaza.

Como descontento con su dirección creció, Suarez comprendió que él había perdido su efectividad, y el 29 de enero de 1981, él anunció su resignación como primero ministro. El rey fijó al centrista conservador Leopoldo Calvo Sotelo para reemplazarlo. Antes de que el nuevo primero ministro pudiera confirmarse, un grupo de Guardias Civiles, llevado por Lugarteniente Coronel Antonio Tejero Molina, marchó hacia el suelo del Cortes y sostuvo al rehén de los representantes en un golpe intentado. El plan de los líderes militares rebeldes era poner a una monarquía autoritaria bajo la protección de las fuerzas armadas. Que el golpe falló era principalmente debido a la acción firme de Juan Carlos que pidió que los conspiradores desistieran y persuadió a otros funcionarios militares para retrocederlo defendiendo la Constitución. Juan Carlos aparecía entonces en televisión y tranquilizó a las personas españolas de su compromiso a democracia. El golpe cubierto con laminilla había terminado por el próximo día, pero demostró la fragilidad de la democracia de España y la importancia de Juan Carlos a su supervivencia continuada. El 27 de febrero, más de 3 millones de personas demostrados a favor de democracia en la capital y en otra parte a lo largo de España, mostrando la magnitud de apoyo popular para el gobierno democrático.