Los musulmanes y el
descubrimiento de América
|
|
El
enfoque tradicional historiográfico sobre el primer viaje colombino parte de las mejoras tecnológicas en naves y ayudas a la navegación como elementos fundamentales del desarrollo de las
expediciones atlánticas del siglo XIV que a su vez son el germen de la expedición que lleva al portugués a las Antillas, pero es muy fácil razonar que los cimientos de tal estructura carecen
del más mínimo soporte sólido. __________________________________________________________________ Si
revisamos por enésima vez la historia de Colón
y consideramos las “pruebas”
que Colón reúne
de la existencia de unas tierras en alguna parte del Atlántico nos encontramos con los siguientes objetos:
maderas labradas, madera canuto, pinos, canoas y cadáveres[1]; objetos que como se sabe no tienen ningún elemento tecnológico
en particular, y si ahora repasamos un poco el nivel actual de
conocimientos sabemos que Thor Eyerdhal con una balsa de juncos llegó hasta las Antillas partiendo de las costas del Magreb, y
que en el mes de febrero de éste
año 2.000 unos jóvenes
con un coche rodeado de ruedas de tractor como flotadores llegó hasta las costas americanas partiendo desde El Hierro y
tras más de un mes de navegación, queda claro que la tecnología no juega en absoluto un papel de primera magnitud para
ir y volver al continente americano.<O:P</O:P La
“corriente de Canarias”, la “corriente ecuatorial” y la “corriente
del Golfo” forman un inmenso carrusel en el océano que permite que
elementos cuyo nivel tecnológico se reduce simplemente a mantenerse a flote
viajen entre el continente americano y Euráfrica
y esto ha sido así desde
la Antigüedad. Pero si no ha sido la tecnología
el elemento determinante para alcanzar las costas americanas y volver,
hay que preguntarse lógicamente
que es lo que a partir de determinado momento impele a los hombres a
lanzarse “a mar abierto” sin tener una presión
migratoria que obligue a tal circunstancia, así que
conviene razonar un momento sobre la lógica
de ese carrusel marino que antes he mencionado.<O:P</O:P Supongamos
que una expedición
cualquiera se pierde, y arrastrada por la corriente de Canarias llega
hasta América, ¿que encuentra allí?, en principio no va a encontrar cosas muy diferentes de
las que encontraron los españoles
en sus primeros viajes, unas tribus primitivas y un conjunto de islas,
o tierras de una magnitud desconocida, ahora supongamos que la
expedición es lo suficientemente afortunada como para retornar
por la corriente del Golfo, y más
afortunada aún es capaz de retornar a su
puerto de origen ¿que
interés, aparte del anecdótico
puede tener su aventura?, y aún
suponiendo que dicha proeza tuviese interés ¿como
volver a ese punto a cual arribó cuando
se perdieron?.<O:P</O:P Ahí está la
solución del problema, el navegante es capaz de
determinar con un nivel de precisión
razonable la situación
de dos puntos sobre la superficie de la tierra, y entonces es cuando
se siente capacitado para emprender aventuras en mar abierto, puesto
que aunque los vientos o corrientes o tormentas puedan desviarle de su
derrota inicial, en la calma, sabe recobrar de nuevo la posición
relativa de su nave con respecto al puerto de partida y por tanto,
hacia donde debe encaminarse para retornar. Ese
es el elemento decisivo que permite el gran avance de las expediciones
atlánticas: poder conocer la situación relativa de dos puntos sobre la superficie terrestre y
para ello resulta fundamental el conocimiento de tres ciencias: la
Astronomía, la Trigonometría
y la Geometría y es indispensable la
utilización de una herramienta de cálculo que permita operar con números enteros y decimales con la mejor precisión posible.<O:P</O:P No
voy a exponer aquí toda
una página de Historia de la Ciencia de como los
musulmanes ya desde el siglo IX utilizaban el actual sistema de
numeración que permitió el
abandono del ábaco y el cálculo con exactitud en los decimales, o como fueron los
que desarrollaron la actual trigonometría
plana y esférica simplemente quiero resaltar una cuestión, desde el siglo XI todas las mezquitas desde cualquier
lugar del territorio islámico
se orientan hacia La Meca, ¿que
quiere decir esto?, cualquiera que sepa un poco de matemáticas sabe que se ha resuelto el problema de la situación relativa de dos puntos. Bien mediante una proyección, o mediante la situación
real en la esfera terrestre pero con respecto a una línea de referencia es posible determinar el ángulo que forma la línea
que une ambos puntos y por tanto “orientarse”
hacia el primero desde el segundo, así que
al menos desde ese siglo, la civilización
islámica tiene la capacidad científica suficiente y necesaria para lanzar expediciones atlánticas con la garantía
de retorno.<O:P</O:P Por
mucho que la Cristiandad quiera “aparecer” como la descubridora
del continente americano, hasta bien entrado el siglo XVI no tiene el
nivel de conocimientos necesarios para situar puntos sobre la
superficie terrestre y únicamente unos escasos pilotos relacionados (se quiera o
no) con los conocimientos cartográficos
de las juderías mallorquinas desaparecidas
en el progrom de 1.391 son capaces, mas por tradición que por estudios específicos,
de ejercitar ese conocimiento, y para prueba bastan dos botones, el
primero es que en el Tratado de Tordesillas el único
que entiende como Colón
sitúa la línea
de demarcación es Jaime Ferrer de Blanes,
actualmente se sigue pensando que el mapa de Juan de la Cosa contiene
latitudes erróneas porque se piensa que el
eje de la carta es una recta, error decisivo que origina la mala
interpretación; el eje de la carta de Juan de la Cosa es una ortodrómica perpendicular al meridiano que pasa por la isla de
El Hierro, a partir de ahí todas
las medidas de la carta son absolutamente correctas.<O:P</O:P Pero
aún hay más,
en 1.535 se publica con licencia imperial el “Tratado
del Esphera y del arte de marear”, de Francisco Falero, que se
considera un tratado importante para que los pilotos conozcan aquello
que atañe a su profesión,
el libro lleva por subtítulo “Con el regimiento de las alturas; con algunas reglas nuevamente escritas muy necesarias”,
y en él, el capítulo
denominado “Reglas para aprender a contar
de guarimos en muy breve tiempo”, capítulo
que no es mas que la enseñanza
para utilizar la numeración
arábiga actual a los pilotos de las naves del
Emperador, señal evidente de que tal
numeración era todavía
desconocida para la mayoría
de ellos que utilizaban la numeración
romana para dar las distancias, y las medias cuartas de viento como máxima medida de precisión
angular, así que
con dichos elementos auxiliares de cálculo
la Cristiandad (excepto como ya he dicho algunos pocos elementos
privilegiados) estaba científicamente
incapacitada para realizar viajes de “descubierta”
que no fuesen de cabotaje.<O:P</O:P Por
tanto, a lo largo de los siglos XII, XIII y XIV el mundo islámico está capacitado
para llegar a América, la pregunta es obvia ¿llegaron?,
y la respuesta es evidente: si. Si, pero ¿por
qué?, ¿que les pudo impulsar a esa navegación?, la contestación
es muy sencilla, los árabes
dominaban las rutas del comercio desde la India hasta el Mediterráneo, tanto por tierra como por mar, y además eran suyas las caravanas que traían el oro desde el interior de África así que
como no plantearse la misma cuestión
que la historiografía
dice que se planteó Colón siglos después: ¿Puedo
llegar hasta las Indias por la vía
de Occidente?, ¿Repercutiría eso en el costo o en los riesgos actuales?; por lo
tanto tenían además todas las motivaciones necesarias para realizar las
expediciones y como complemento conocían
perfectamente el diámetro
de la Tierra evidencia que hasta ahora ningún
historiador ha sabido deducir.<O:P</O:P Para
poner al descubierto ésta evidencia hay que tomar exactamente el
valor de la famosa milla de Alfragrano cuya verificación
en tiempos de Al-Mamum ha llegado hasta nosotros perfectamente
documentada y a la que se le atribuye un valor de 1.973,5 metros
cuando tenemos un arco de 56' y 2/3, ¿que valor tiene dicha
longitud si el arco es de 60’ justos?. Explico con detenimiento el cálculo, tenemos un arco de un grado, ese arco lo puedo
dividir en las partes que quiero, en 5, 10, 75, 60, 100… Alfragrano
lo divide en 56 y (2/3) partes iguales y actualmente sabemos que cada
una de esas partes mide 1.973,5 metros, ¿por
qué Alfragrano divide el arco en ese número
de partes?, la explicación
se escapa del contexto de éste
artículo, pero lo hace así, y
por lo tanto la longitud total del arco de 1º de
Alfragrano. Nuestra
milla náutica actual tiene un valor de 1.852 metros, por
lo tanto la milla de Alfragrano en una división
sexagesimal del grado es prácticamente
equivalente a la milla náutica
actual con un error por exceso de 12 metros por minuto o sea 720
metros por grado, así que para el diámetro terrestre supone un error total de 259,2 kilómetros; y para el radio de la Tierra 41,25
Km.<O:P</O:P Así que el cálculo árabe del radio terrestre tiene un error por exceso de
41, 25 Km sobre un total de 6.371 Km lo que significa un error
relativo del 0,675%, extraordinaria precisión
que concuerda con lo apuntado anteriormente de saber situar
relativamente dos puntos sobre la superficie terrestre, ya que si el
valor tomado para el radio fuese erróneo lo sería la distancia que separa ambos puntos, y por tanto el ángulo que forma la línea
de unión de ambos puntos con la línea de referencia y que sirve para orientar la mezquita
hacia La Meca; pero además
la utilización del valor de la milla náutica actual como medida de longitud está acreditado desde la época
del Califato Cordobés donde según
los estudios de Vallvé Bermejo[3] una milla era igual a 1.857,57 metros y dicha
distancia ha sido obtenida a través del valor del codo grabado en la
Mezquita Cordobesa. La
milla de Alfragrano multiplicada por 3, nos da el mismo valor que la
milla romana (1.481 metros) multiplicada por 4. Pero como ya estudió Kretschemer en su estudio sobre los portulanos la legua
atlántica tiene en éstos
4 millas, mientras que la mediterránea
tiene una longitud de 3 millas (por supuesto millas romanas), lo que
significa que la fachada atlántica de los portulanos está “reducida”
con respecto a las costas mediterráneas,
lo que a su vez quiere decir que se ha utilizado una unidad mayor para
medir las distancias.<O:P</O:P Tomemos
por ejemplo una distancia de 60 metros, y sobre el Mediterráneo utilizamos unidades de 15 metros para dibujarlas,
mientras que sobre el Atlántico
utilizamos unidades de 20 metros, la distancia de 60 metros en el mar
estará representada por una línea
de 4 unidades, mientras que la misma distancia en el Atlántico nos dará una
línea mas corta, una línea
de 3 unidades de longitud, es lo que está ocurriendo
en los portulanos, pero tal y como acabo de verificar
la milla de Alfragrano es la que está en
relación 3/4 con la milla romana, lo que quiere decir que
los portulanos han basado su cartografía
atlántica en fuentes árabes
y por error de los cartógrafos
han tomado la unidad milla sin darse cuenta que en las fuentes árabes el valor de ésta
no era el de la milla romana.<O:P</O:P Pero
aún queda un cabo suelto que es importante, ya he
demostrado que la milla de Alfragrano corresponde a una división del grado en 56 y (2/3) partes iguales, si la relación entre las medidas entre el Atlántico y el Mediterráneo
es de 4 a 3 y consideramos que la
unidad de medida oceánica
es la árabe, quiere eso decir que la milla romana sobre
el Mediterráneo también representa una
división del arco en el mismo número de partes que la milla árabe,
es decir que los portulanos son una representación
plana donde los 60' se convierten en 56 y (2/3)’,ya
que si no fuese así no
se habría podido deducir directamente la relación de 4 a 3 entre las costas marítimas ya señaladas,
así que los portulanos si tienen un tipo de proyección, una que sustituye un arco de 18 unidades de longitud
por 17 unidades medidas sobre el plano, y eso es lo que nos indica
claramente Colón en su apostilla:<O:P</O:P "Nota:
navegando a menudo desde Lisboa al sur hacia Guinea, observé con
cuidado 1a derrota, como es usual entre capitanes y marineros, y
después tome la altura e1 sol con e1 cuadrante y otros instrumentos y
halle que concordaba con Alfragrano, es decir que a cada grado
correspondía
56 millas y 2/3. Por lo cual hay que creer en ésta
medida. Así, podríamos decir que el perímetro
de 1a Tierra en el arco equinoccial es de 20.400 millas.... Y esto lo
puede ver cualquiera que mida por las cartas de marear, midiendo de
norte a sur por el océano fuera de toda 1a tierra en línea
recta, lo cual bien se puede hacer empezando en Inglaterra o Irlanda
en línea recta hacia el sur hasta Guinea”[4]<O:P</O:P El
subrayado mío, indica con evidencia a que
se está refiriendo Colón cuando utiliza
la milla de Alfragrano: hay que medirla sobre la carta de marear y a
lo largo de un círculo máximo,
todo lo que yo he explicado.<O:P</O:P Pero
si toda esta evidencia no fuese aún
suficiente, nos queda un testimonio escrito que yo he encontrado ya
trasladado en la referencia al pie nº 3, y
que nos da la distancia en millas entre Mallorca, Ibiza, Denia, y
Menorca, la Figura 1 explica estas longitudes
Se
ve en ella que si la distancia entre Ibiza y Mallorca es de 70 millas,
la distancia entre Denia e Ibiza no puede ser de 100, debe de existir
un error en la traslación del nombre o de la cifra,
así que no la voy a considerar. Se especifica
claramente que está midiendo
la distancia “directa” de un punto a otro
y que son distancias “marineras”, de ahí que
para interpretar la distancia entre Mallorca y Menorca haya yo tomado
como bases Pollença y Ciudadela como las dos ciudades más cercanas a la costa. Del Atlas Encarta 2000 de
Microsoft he obtenido las coordenadas geográficas de los puntos, y he construido la Tabla I; tras
introducir las coordenadas en un GPS MAGELLAN, modelo Blazier 12, el
aparato me da la distancia real entre los puntos cuyas coordenadas he
determinado, medida a través de un conjunto de satélites en órbita
alrededor de la Tierra.<O:P</O:P Se
puede ver en dicha Tabla que las 70 millas entre Ibiza y Palma se
trasforman en 69 millas náuticas actuales, y las 40
entre Pollença y Ciudadela pasan en la realidad a 39,1 es decir un
error de 1,85 Km; pero lo importante no es la precisión,
sino el sistema de cálculo.<O:P</O:P Para
obtener esa distancia “directa” tuvieron que utilizar
necesariamente un sistema de coordenadas (al igual que lo he hecho yo)
para cada punto, y a partir de esas coordenadas resolver el problema
del cálculo de un lado en un triángulo
esférico, ya que la distancia entre Pollença y Ciudadela no es una
distancia navegada, pues hay tramos de tierra. Los resultados
obtenidos corroboran 4 puntos:<O:P</O:P 1º. Que desde el siglo X (al menos), la cultura Islámica es la primera en la Historia de la Humanidad en
poseer los conocimientos técnicos necesarios para situar dos puntos
sobre la superficie terrestre, y por tanto navegar en cualquier
mar.<O:P</O:P 2º. La milla de Alfragrano es una unidad utilizada para
medir sobre cartas de navegación.
Ya vemos que la distancia “directa”
está en millas náuticas
reales y actuales.<O:P</O:P 3º. El valor de la milla cordobesa totalmente equivalente a
nuestra milla náutica
indica que la cultura Islámica
conocía perfectamente el valor del radio
terrestre.<O:P</O:P 4º. La distancia de 40 millas náuticas
equivalente a medio grado (3º millas)
indica la precisión
de cálculo de los geógrafos árabes, dicha precisión
es inalcanzable con dígitos
en números romanos, o con dibujos sobre
pergamino.<O:P</O:P Así que el mundo islámico
tenía la tecnología,
los conocimientos y la motivación
para buscar el camino de las Indias por la ruta de Occidente, hay que
ser un ingenuo para pensar que ni siquiera lo intentaron y creer que
unos pilotos semianalfabetos como los vikingos fueron capaces de ir
volver, y retornar al mismo punto, o que otros trabajando con cifras
romanas y con precisiones en rumbo de media cuarta fueron capaces de
lanzarse en expediciones de “descubierta” a mar abierto sin
ninguna garantía
de retorno. Utilizando a Pascal: “en
los dominios de la ciencia (o de la técnica), el azar favorece únicamente a espíritus
(o las culturas) preparadas” y como último
detalle citaré que todavía
hoy, en la utilización
de coordenadas astronómicas
se supone que el radio de la Tierra es la unidad elemento introducido
por los árabes y que resulta verdaderamente útil cuando se quieren resolver triángulos esféricos.<O:P</O:P La
cuestión se reduce a que como los árabes no han dejado cartografía se piensa que no “salieron”
del Mediterráneo pero una de las razones
por la cual no han llegado hasta nosotros
sus mapas es evidente, se dibujaban sobre el papel que ofrece mucha
mayor precisión geométrica que el trazo
sobre pergamino, con lo que su conservación
ha sido mucho más
problemática, pero ahí están todas las pruebas indirectas que he presentado en este
artículo, y aún
hay más la numeración
de los aborígenes canarios, muy anterior
a la llegada de europeos, corresponde a una numeración árabe,
las raíces de su lenguaje son claramente de origen
bereber, uno de sus dioses primitivos recibe el nombre de Al Corán, y Ben Como (en clara concomitancia fonética con el
nombre del dirigente de las comunidades mozárabes
en las ciudades árabes)
es uno de los caudillos de Gran Canaria; por último
tanto el aspecto físico
de algunas de las momias existentes en Tenerife, como la descripción que se hace por parte de los primeros visitantes
europeos a las islas de sus habitantes, coincide con aquellas
cuadrillas de artesanos que recorrieron Europa hablando
en “argot” y levantando catedrales góticas lo que señala
hacia asentamientos de procedencia árabe
en las Islas, y las Canarias son un punto crucial en el “carrusel” de corrientes que llevan a América. |
|
|
|
[1]Morales Padrón, Francisco. "Atlas histórico cultural de América". Consejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias. Las Palmas de Gran Canaria.1988, pgn 92 [2]Laguarda Trías, Rolando. "La aportación científica de mallorquines y portugueses a la cartografía náutica de los siglos XIV al XVI". Instituto Histórico de Marina. Madrid.1963. [3]Ariel, Rachel. "España musulmana". Labor. Barcelona.1994. Pgn 238 [4] d'Ailly, Pierre. "Ymago
Mundi". versión de: Antonio Ramirez de Verger. Alianza
Editorial. Madrid.1992. Apostilla 490, pgn 149. *José Antonio Hurtado García es ingeniero aeronáutico por la U.P. de Madrid y
Doctorando en Historia por la Universidad de La Laguna. |
|